Código de la Iniciativa Popular: MLG-2026-09-121
Freenow by Lyft propone que el precio cerrado aceptado sea definitivo, admita paradas y cambios de destino, y que el taxi participe en pilotos de movilidad autónoma, incluyendo su operación 24/7.
Configuración de un verdadero precio cerrado
Freenow by Lyft valora positivamente que el Anteproyecto permita contratar servicios de taxi con información previa sobre su precio. Sin embargo, el artículo 60 no establece un verdadero precio cerrado, ya que obliga a mantener el taxímetro en funcionamiento y determina que, al finalizar el trayecto, se cobre la menor cantidad entre el importe marcado y el previamente informado. Este último funciona, por tanto, como un precio máximo, mientras que el importe definitivo permanece abierto hasta el final del servicio.
Este modelo genera una asimetría en perjuicio del profesional. Si el taxímetro arroja un importe inferior, el taxista debe cobrar esa cantidad; si lo supera por congestión o mayor duración, queda limitado por el precio máximo. El profesional asume así el riesgo cuando la estimación resulta insuficiente, pero no obtiene la contrapartida cuando resulta superior, lo que reduce los incentivos para ofrecer esta modalidad.
Málaga debería establecer que el precio calculado conforme a los parámetros tarifarios oficiales, comunicado y aceptado antes del trayecto, constituya el importe definitivo. Así, la persona usuaria conocería cuánto pagará y el profesional cuál será su remuneración, sin alterar el carácter regulado de las tarifas. Madrid y Barcelona ya aplican modelos en los que el precio previamente aceptado es vinculante.
La Ordenanza también debería permitir, voluntariamente para las plataformas, incorporar paradas intermedias al cálculo inicial y recalcular el precio cuando se modifique el destino o el trayecto. El nuevo importe deberá ajustarse a los parámetros aplicables y ser informado y aceptado por la persona usuaria.
Precio cerrado como elemento necesario para el taxi autónomo
Un verdadero precio cerrado resulta especialmente relevante ante el futuro desarrollo del taxi autónomo, que exigirá digitalizar todo el proceso de contratación, desde la solicitud del vehículo hasta la aceptación de sus condiciones económicas.
El modelo previsto, basado en un precio máximo sujeto al resultado posterior del taxímetro, introduce una incertidumbre difícilmente compatible con una experiencia plenamente digital y automatizada, especialmente cuando no existe una persona conductora que pueda explicar la diferencia entre el precio mostrado inicialmente, el importe del taxímetro y la cantidad finalmente exigible.
El precio cerrado permite completar la contratación antes de iniciar el servicio: la persona usuaria conoce y acepta mediante la aplicación el origen, el destino, las condiciones esenciales y el importe definitivo. Esto no supone liberalizar las tarifas ni permitir que las plataformas fijen libremente el precio. El importe seguiría calculándose conforme a las tarifas y límites establecidos por la Administración, pero tendría carácter vinculante una vez comunicado y aceptado.
La modalidad debería admitir también paradas intermedias y cambios de destino cuando sea técnicamente posible, mediante el recálculo de un nuevo precio sujeto a información y aceptación previa. Un marco claro y tecnológicamente neutral evitaría que el régimen tarifario se convierta en una barrera para la automatización del taxi.
Inclusión expresa del taxi en los proyectos de vehículo autónomo
La movilidad autónoma no debería quedar reservada a las VTC, a operadores con flotas propias o a modelos de negocio ajenos al taxi. La tecnología de conducción autónoma no determina la naturaleza jurídica del servicio, por lo que también debe poder integrarse en el régimen del taxi, vinculada a sus licencias y sujeta a las autorizaciones técnicas y de seguridad correspondientes.
La Ordenanza debería permitir que titulares de licencias, asociaciones representativas, empresas tecnológicas, proveedores de conducción automatizada y plataformas vinculadas al taxi promuevan conjuntamente proyectos piloto. Las condiciones de participación y autorización deben ser objetivas, transparentes y no discriminatorias, sin reservas de mercado, exclusividades ni ventajas injustificadas.
A partir del 27 de octubre de 2026, Málaga aplicará con carácter general una jornada semanal de descanso por licencia, configurando una operación de 24 horas durante seis días. Su aplicación automática a vehículos autónomos limitaría una de las principales ventajas de esta tecnología: ampliar la disponibilidad y cubrir franjas con menor oferta.
Cuando las condiciones técnicas y de seguridad lo permitan, los taxis autónomos deberían poder operar las 24 horas del día y los siete días de la semana. Esta flexibilidad permitiría evaluar durante los proyectos piloto el funcionamiento nocturno, la cobertura de déficits de oferta y el comportamiento en periodos de alta demanda antes de establecer la regulación definitiva.
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